A poco más de cuatro meses de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitara al gobierno chino revelar más transparencia sobre el posible origen de la enfermedad que paralizó al mundo con, al menos, 777 millones de contagios y 7 millones de muertes, la Oficina de Información del Consejo de Estado de China publicó un documento oficial titulado “Libro Blanco sobre las Acciones y la Posición de China sobre la Prevención y el Control del Covid-19 y el Rastreo del Origen del Virus” en donde sugirieron que el virus podría haber llegado desde el extranjero, incluso desde Estados Unidos.
El documento, en esencia, rechaza las conclusiones del estudio conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2021, el cual planteaba cuatro hipótesis sobre el surgimiento del virus. Según aquel informe, la opción más respaldada era la transmisión a humanos mediante un huésped intermediario, calificada de “posible a muy probable”. También se consideraban probables la transmisión directa de animales a humanos y, con menor grado de certeza, la entrada del virus mediante productos congelados. En cambio, se descartaba casi por completo la teoría de un escape de laboratorio.
La investigación de 2021 señalaba como ‘posible a muy probable’ la introducción de un huésped intermediario en el origen del virus; de ‘posible a probable’ la propagación directa de enfermedades zoonóticas; como ‘posible’ que su introducción fuera a través de productos de la cadena de frío, y, finalmente, ‘extremadamente improbable’ que el origen fuera una fuga de laboratorio.
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“Existe la posibilidad de que la nueva epidemia de COVID se produjo en el Mercado mayorista de mariscos de Huanan a finales de 2019 se haya introducido desde el extranjero a través de la cadena de frío”, reza el documento compartido por el Gobierno de China.
China sostiene que los resultados de los estudios sobre rastreo molecular, análisis de animales huéspedes y productos refrigerados no apoyan que Wuhan sea el lugar de origen del virus. Por tanto, al no haber, según el Gobierno, evidencias que contradigan las conclusiones del informe realizado en colaboración con la OMS en 2021, dan por cerrado el proceso de investigación sobre el origen del SARS-CoV-2.
No obstante, la OMS instó a finales de 2024 a Pekín a compartir más datos con el fin de avanzar en la comprensión del origen de la pandemia.
Además, el documento chino menciona casos de enfermedades respiratorias registrados en Estados Unidos entre mayo y octubre de 2019, atribuidos entonces a una “neumonía causada por los cigarrillos electrónicos”, insinuando que podrían estar relacionados con los primeros brotes del virus.
Muchos de los pacientes presentaban síntomas como tos, disnea y fatiga, y algunos sufrieron daños pulmonares graves. Los primeros casos se detectaron en Illinois y Wisconsin en marzo de 2019, y la primera muerte se registró el 23 de agosto de ese año. Para noviembre de 2020, se habían contabilizado 2,807 hospitalizaciones y 68 muertes.
El texto también cita un estudio de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses, que reveló que el virus comenzó a circular en EE. UU. a finales de diciembre, un mes antes de los primeros casos notificados oficialmente. Asimismo, hace referencia a una “enfermedad misteriosa” que afectó a dos comunidades del norte de Virginia en julio de 2019, con 54 personas afectadas y dos muertes.
