La capital de la República Democrática del Congo, Kinshansa, se vio envuelta en disturbios este martes como respuesta a la ofensiva del grupo rebelde M23 en la parte este del país. Los manifestantes atacaron las embajadas de Francia, Bélgica y Ruanda, acusándolos de respaldar a la guerrilla rebelde. La policía congoleña consiguió contener las protestas, pero sin evitar la provocación de destrozos dentro de algunas sedes diplomáticas.
La crisis se apoderó de la República Democrática del Congo desde este domingo, cuando el grupo armado M23 atacó la ciudad de Goma desde la frontera con Ruanda. El presidente de la república, Felix Tshisekedi, acusó directamente a Ruanda de haberle declarado la guerra al país, al apoyar a esta milicia rebelde. Estas acusaciones hicieron eco en la capital, donde decenas de personas dirigieron su malestar contra la embajada de Ruanda, por el supuesto respaldo al M23. Las sedes diplomáticas de Francia, Bélgica, Uganda y Kenia también fueron víctimas de la turba, debido a que les exigían hacer algo más para frenar el conflicto.
Por su parte, el presidente de Ruanda, Paul Kagame, negó dichas acusaciones. Sin embargo, incluso la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala tener evidencia del respaldo del gobierno ruandés al M23. Países como Estados Unidos, Reino Unido y Francia también han pedido a Ruanda que deje de ofrecer apoyo a esta guerrilla. Mientras tanto, la M23 sigue avanzando dentro de la República Democrática del Congo y ganando posiciones estratégicas.
M23 fighters marched into Goma in eastern Congo in the worst escalation of a three-decade-old conflict rooted in the fallout from the Rwandan genocide and the struggle for control of Congo’s abundant mineral resources https://t.co/8Zy3AlPnao pic.twitter.com/C4Dwj7Hfxh
— Reuters (@Reuters) January 28, 2025
La M23 ya controla el aeropuerto de Goma y campos minerales
La última actualización del conflicto armado en la República Democrática del Congo sitúa ya a la M23 en control del aeropuerto de Goma. Esta es una ubicación estratégica que permitirá a la guerrilla rebelde controlar el espacio aéreo de la ciudad, haciendo más difícil el envío de refuerzos militares desde otras partes del país. Esto también limita las opciones de miles de personas que intentaban huir de la situación hacia un lugar seguro.
La M23 también ya controla campos en la región minera de Rubaya, rica en coltán, un mineral clave en la elaboración de celulares inteligentes. Este parece ser el motivo detrás de los ataques, al buscar apoderarse de los recursos naturales de esta zona. El gobierno de Ruanda, que apoya a la M23, también se vería beneficiado de esta manera.
¿Qué es el M23, la guerrilla que aterroriza a la RD Congo?
El Movimiento 23 de Marzo (M23) es un grupo rebelde activo en la región oriental de la República Democrática del Congo. Esta guerrilla surgió en 2012 cuando excombatientes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) se rebelaron, bajo el argumento de que el gobierno congoleño no cumplió un acuerdo de paz firmado el 23 de marzo de 2009. Compuesto mayoritariamente por tutsis, el M23 lucha contra las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo y acusa al gobierno de corrupción y marginación de comunidades. Derrotado en 2013, resurgió en 2021, ganando territorio en el Kivu del Norte, región donde se encuentra Goma. Este grupo armado cuenta con el respaldo de Ruanda, lo que complica la diplomacia regional.
RD Congo, un país extenso de fronteras frágiles
La República Democrática del Congo es el segundo país más extenso de África, solo por detrás de Argelia. Sus 2.35 millones de kilómetros cuadrados y su ubicación en el centro del continente convierten sus fronteras en blancos fáciles. Además, la ubicación de Kinshansa, la capital, en el polo oeste del país, dificulta el control de zonas alejadas hacia el este, como es el caso de Goma, recientemente atacada por la M23. En noviembre del 2012, esta guerrilla ya había conseguido el control de Goma, también con el respaldo de Ruanda. Sin embargo, únicamente pudieron controlar la ciudad por once días, antes del ingreso del ejército congoleño.
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