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Crematorio de Teuchitlán: Los otros crímenes que cometió el CJNG

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De acuerdo con nuevos indicios presentados por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, el crematorio clandestino de Teuchitlán no solo funcionó como centro de exterminio, pues se encontraron indicios de otros delitos cometidos por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Este sitio, también conocido como Rancho Izaguirre fue localizado el pasado 5 de marzo después de una llamada anónima a las autoridades.

No obstante, este centro ya había sido intervenido por las autoridades estatales en septiembre de 2024, aunque el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco señaló que no se documentaron ni aseguraron los hornos crematorios ni los restos humanos, a pesar de las evidencias que ahora han salido a la luz.

Los otros crímenes del Cártel Jalisco Nueva Generación

Además de las atrocidades descubiertas hasta ahora, la líder del colectivo, Indira Navarro señaló que algunos sobrevivientes contaron sus vivencias en el crematorio clandestino y detallaron algunos otros delitos que se cometían en dicho predio, entre ellos, se encuentran los siguientes:

Abuso infantil y experimentos médicos

María, una de las personas que decidió contar su testimonio contó a Navarro que no solo se cometía la desaparición forzada, sino que ella fue testigo de como algunos “médicos” acudían al lugar y realizaban “experimentos”, los cuales terminaron haciendo tráfico de órganos.

“Contaba de que había unos médicos que iban y hacía como unos experimentos, obviamente se trataba de venta de órganos”, contó Navarro a Aristegui Noticias.

Por otra parte, detalló que “a uno de los jefes le gustaban las niñas”, por lo que en ocasiones le llevaban a niñas pequeñas que terminaban siendo abusadas sexualmente por el líder de esta facción.

Peleas clandestinas

Del mismo modo, Navarro señaló que el testimonio de María incluía otras historias, entre las cuales le contó de “las peleas de lodo”, las cuales eran utilizadas como método de tortura.

En estas peleas, el premio que se ofrecía era el alimento. Quien ganaba comía, quien perdía, corría el riesgo de ser asesinado.

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El terror psicológico: Sello del Cártel en el crematorio de Teuchitlán

El testimonio de María no solo contaba los crímenes que cometían los reclutas e integrantes del Cártel Jalisco en este espacio, sino los mecanismos utilizados para garantizar un control.

Entre esta narrativa se comentó de la famosa “puerquera”, el espacio en el cual eran arrojados los secuestrados que se quejaban, perdían peleas mostraban signos de debilidad. En este sitio había cerdos que atacaban a las personas, devorándolas por partes.

Además, todos los secuestrados eran obligados a usar uniformes naranjas como en las prisiones, con la finalidad de tener mayor control e identificación. A quienes intentaban huir se les mataba de inmediato frente a todos los incautados.

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Había levantamientos directos

Según la testigo, algunos mandos del grupo criminal solicitaban la entrega de personas específicas, incluso por encargo. En algunos casos, se trataba de represalias contra civiles, como empresarios que habían tenido conflictos con integrantes del grupo.

Además, la historia de María explicaba que los jóvenes que eran secuestrados y recluidos en el Rancho Izaguirre eran enviadas a zonas de conflicto como Zacatecas o Michoacán, utilizadas como carne de cañón.

En caso de sobrevivir, se les asignaba a un nuevo campo de adiestramiento, en el cual recibían entrenamiento armado por parte de exmilitares, soldados extranjeros y miembros del propio cártel.

¿Cuál era el modus operandi para los levantamientos?

Indira Navarro detalló que el modus operandi del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se realizaba a través de vacantes de trabajo falsas.

Entre los principales oficios que se ofrecían a los interesados se encuentran los de chofer y guardia de seguridad, a quienes se les ofrecía 5 mil pesos semanales.

Una vez que encontraban a los prospectos los citaban en la terminal de autobuses, en la cual se encontraban con los jóvenes para llevarlos al Rancho Izaguirre.

“Ofrecían una buena paga, 5.000 pesos a la semana, por ser guardia de seguridad, chófer… pero siempre los citaban en la central. Ahí los interceptaban y ya no se sabía nada”, contó Navarro.

¿Cuántas personas desaparecidas hay en Jalisco?

A raíz del descubrimiento de este crematorio clandestino en Teuchitlán, los datos de desaparición forzada en la entidad son aún más preocupantes.

De acuerdo con el registro estatal de personas desaparecidas en Jalisco, hay actualmente 15 mil 426 personas no localizadas, de las cuales 12 mil 407 son hombres y 5 mil 487 mujeresZapopan es el municipio con más casos, con 2 mil 774 personas desaparecidas hasta el 28 de febrero.

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