La proliferación de bots en Internet ha alcanzado niveles sin precedentes, al punto de superar el tráfico generado por humanos; según datos recientes de Imperva, una subsidiaria de Thales, más del 50% de la actividad digital global ya es atribuible a bots, con un 20% correspondiente a variantes maliciosas. Este fenómeno plantea serios cuestionamientos sobre la autenticidad de las métricas que sustentan la economía digital y, por extensión, sobre la sostenibilidad del auge de la Inteligencia Artificial (IA).
El desarrollo y la integración de la IA en múltiples industrias han sido impulsados, en parte, por cifras que reflejan un crecimiento exponencial en la interacción con plataformas digitales; sin embargo, el uso masivo de bots para simular usuarios reales —clics, vistas, registros o descargas— podría estar inflando artificialmente esas métricas.
Algunas startups han reportado números elevados sin auditorías externas, lo que representa un riesgo significativo para los inversionistas y el mercado en general.
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Bots now account for over half of the global internet traffic
(via @Imperva) pic.twitter.com/qqb1rtkvDr
— Culture Crave 🍿 (@CultureCrave) August 1, 2025
Regulación y transparencia frente al auge de bots y la IA en Internet
Frente a este panorama, la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC) ha comenzado a intervenir de manera más activa. En 2024, se implementó una regulación que prohíbe expresamente el uso de bots y Inteligencia Artificial (IA) para generar reseñas falsas o testimonios engañosos.
Asimismo, se han reforzado leyes como la Ley BOTS, diseñada para evitar que programas automatizados adquieran boletos para eventos masivamente, distorsionando el acceso justo para los consumidores.
A nivel estatal, California encabeza los esfuerzos legislativos al exigir que los bots se identifiquen cuando intenten influir en decisiones de voto o consumo. Estas medidas buscan contener una práctica que, si bien tiene aplicaciones legítimas —como la atención automatizada al cliente—, también es utilizada para manipular la opinión pública, generar fraude publicitario y alterar los indicadores clave en Internet.
Desde el sector financiero, expertos como Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, advierten que el auge de la Inteligencia Artificial (IA) podría estar replicando los patrones de sobrevaloración observados en la burbuja tecnológica de los años 90. Si se comprueba que muchas de las métricas que impulsan las inversiones están infladas por bots, la corrección del mercado podría ser inevitable.
La expansión de bots en Internet, junto con su papel en la construcción de modelos de negocio de IA, exige un escrutinio más riguroso; en una era donde los datos son capital, su veracidad determinará el rumbo de la próxima transformación digital.
