Siria se encuentra ante el reto de construir un sistema político democrático, después de que miles de milicianos rebeldes tomaran Damasco este domingo y tumbaran el régimen dictatorial de Bashar al-Assad. El ahora ex mandatario, que llevaba en el poder desde el 2000, se encuentra de huido en Rusia, uno de sus principales aliados internacionales. De esta manera, termina la dinastía de los al-Assad en el país, que comenzó con el gobierno de Hafez, padre de Bashar, desde 1971.
Los grupos rebeldes sirios iniciaron una operación relámpago hace apenas once días, al llevar a cabo la ofensiva más grande desde 2020. Con el paso de los días, los sublevados fueron ganando ciudades importantes en su camino a la capital. Partiendo desde Idlib, al noroeste de Siria, tomaron rápidamente Alepo, la segunda ciudad más poblada del país. Luego hicieron lo propio con Hama y después con Homs. Finalmente, este domingo llegaron a Damasco, donde las autoridades políticas y militares, se rindieron ante los rebeldes.
Con al-Assad asilado en Rusia, fue el primer ministro Ghazi al Jalali quien dio voz al régimen y dijo estar dispuesto a cooperar para la transición. El funcionario comunicó a los rebeldes que Siria se encontraba “libre de al-Assad” y que él iba a colaborar con el nuevo liderazgo sirio. Un momento que marcó la caída del régimen fue cuando algunos milicianos rebeldes tomaron la sede de la televisión pública. Ahí, transmitieron el mensaje del derrocamiento de al-Assad y anunciaron que habían liberado de las cárceles a todos los “oprimidos del régimen”. En las calles de Damasco, miles de ciudadanos ya se encontraban en celebración.
Siria ante el ejemplo de Libia
Los efectos de la “Primavera Árabe” finalmente alcanzaron a Siria este año, 13 años después del inicio de la guerra civil en 2011. En otros países, las consecuencias de esta ola democratizadora llegaron antes, como en Libia, Túnez o Egipto. Sin embargo, no en todos ellos la situación mejoró para los ciudadanos. El ejemplo más claro de este es Libia, que 13 años después de la muerte del dictador Muamar Gadafi, el país se encuentra sumido en una guerra civil, con dos gobiernos autoproclamados que se disputan la legitimidad.
Únicamente Túnez consiguió un verdadero cambio de régimen tras la caída de Zine el-Abidine Ben Ali. En Egipto, el derrocamiento de Hosni Mubarak no tuvo el efecto democratizador deseado. Por lo pronto, Siria festeja en las calles y Occidente también lo hace, aunque con ciertas reservas. Estados Unidos celebró la caída de al-Assad, pero afirmó que vigilará de cerca el “historial terrorista” de algunos milicianos rebeldes. Por otro lado, la Unión Europea festejó también el final de la dictadura, pero mostró preocupación por la estabilidad en la zona.
¿Quiénes son los rebeldes sirios?
Los rebeldes son un grupo de distintas organizaciones a las que las unía el deseo de derrocar a Bashar al-Assad. Este grupo de sublevados está liderado por el Hayat Tahrir al Sham (HTS), una organización fundamentalista, cuyo líder, Abu Mohamed al Julani, tuvo vínculos con Al Qaeda en el pasado. Este grupo combatió de la mano de otros grupos rebeldes, como el Ejército Nacional Sirio y otras asociaciones menores. Todos estos grupos sublevados tendrán que ponerse de acuerdo ahora para definir el futuro del país.
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