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Internacional

Trump firma en Egipto el plan de paz para la Franja de Gaza

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Los líderes de Estados Unidos, Qatar, Egipto y Turquía firmaron este lunes en Sharm el Sheij, Egipto, el nuevo plan de paz para Gaza, un pacto que busca poner fin a más de dos años de conflicto armado entre Palestina e Israel. La cumbre, encabezada por el presidente estadounidense Donald Trump, congregó a más de veinte mandatarios internacionales y marca un intento diplomático para estabilizar la región.

El acuerdo, considerado uno de los más ambiciosos en la historia reciente de Oriente Próximo, contempla un alto el fuego permanente, la retirada gradual de las tropas israelíes de Gaza y el ingreso de ayuda humanitaria a gran escala para la población palestina; además, establece una fuerza internacional de estabilización y un proceso de reconstrucción supervisado por las Naciones Unidas y los países mediadores.

Trump, quien viajó previamente a Israel antes de la cumbre, calificó el pacto como “el comienzo de una era dorada para Israel y Oriente Próximo”.

Durante su intervención ante el Parlamento israelí, el mandatario afirmó que “hemos logrado lo que muchos consideraban imposible: devolver rehenes, liberar prisioneros y abrir el camino a una paz sostenible”.

Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, aunque no asistió al evento, reconoció el papel “determinante” del presidente estadounidense para alcanzar la liberación de los últimos 20 rehenes israelíes retenidos en Gaza, quienes ya se encuentran en territorio israelí tras un intercambio con prisioneros palestinos.

El papel de Egipto y la autodeterminación de Palestina

El presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, destacó durante la cumbre que “los palestinos tienen derecho a su autodeterminación y a vivir en paz junto a Israel”; subrayó que el conflicto en Gaza no solo ha generado devastación material, sino una crisis humanitaria de larga duración que “solo podrá resolverse mediante cooperación y compromiso político”.

Egipto ha sido uno de los mediadores clave en el proceso, junto con Qatar y Turquía. Las autoridades egipcias han reiterado que la estabilidad de Palestina y la seguridad de Israel están estrechamente vinculadas. Al Sisi aseguró que su gobierno “trabajará codo con codo” con los demás países para consolidar el alto el fuego y coordinar la reconstrucción del enclave.

El acuerdo también plantea la creación de un fondo internacional para financiar la recuperación de Gaza, con aportes iniciales provenientes de Estados Unidos, Qatar y la Unión Europea; según fuentes diplomáticas, se prevé destinar los primeros 2,000 millones de dólares a la rehabilitación de infraestructura básica, hospitales y viviendas.

En palabras de Al Sisi, “la paz no puede completarse hasta que nuestras manos se extiendan para salvarlos de la devastación”. Para Egipto, este pacto representa una oportunidad histórica de reconstruir no solo Gaza, sino la confianza política entre Palestina e Israel.

Retos pendientes: la gobernanza de Gaza y el papel de Hamás

A pesar del optimismo diplomático, la implementación del plan enfrenta desafíos sustanciales; desde la entrada en vigor del alto el fuego, el grupo Hamás ha ejecutado operaciones internas en Ciudad de Gaza para mantener el control del territorio y eliminar a facciones rivales.

Según fuentes locales, al menos 32 individuos vinculados a grupos armados han sido neutralizados desde el cese de hostilidades.

El gobierno de Israel ha manifestado su preocupación ante la posibilidad de que Hamás mantenga estructuras de poder en la región. Netanyahu reconoció previamente que su administración había armado a ciertos “clanes locales” opuestos al grupo palestino, justificando la medida como una forma de proteger la vida de soldados israelíes.

El acuerdo de paz establece que, en una segunda fase, se iniciará el proceso de desarme de las milicias y se definirá la nueva gobernanza de Gaza; este punto será supervisado por una coalición internacional bajo mandato de la ONU, con participación directa de Egipto, Qatar y Turquía.

Para Palestina, el pacto representa tanto una oportunidad como un reto: reconstruir su territorio devastado mientras redefine su papel político en una región marcada por décadas de conflicto con Israel.

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