Elegir un color de pintura para tu casa puede parecer una tarea complicada, especialmente si alguna vez pasaste horas aplicando pintura en la pared solo para darte cuenta de que no es el color correcto en absoluto.
Y es que a veces podemos pensar que únicamente es pintura, pero la verdad es que entre los factores a considerar al elegir un color para pintar tus paredes van desde la intensidad de la luz natural que entra a la habitación hasta el tamaño del espacio, el tipo de iluminación, el tipo de habitación, etc., y una mala decisión en el color puede costarnos tiempo y dinero, y nadie quiere eso.
No te preocupes, aquí te dejamos varios consejos y errores que debes tomar en cuenta al elegir el color de pintura para tu casa y que toda esta tarea sea mucho más fácil.
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Consejos para elegir el color de pintura de tu casa
1. Nunca elijas primero los colores de pintura
Sé que a veces sientes que deberías elegir el color de pintura primero porque ocupa la mayor parte del espacio de una habitación. Las paredes son enormes y ocupan mucho espacio, pero es mucho más fácil elegir uno de los miles de colores de pintura que combinen con las demás cosas de tu casa que elegir esas cosas (muebles, decoración, alfombras, cosas así) para que combinen con un color de pintura.
Determina qué características o acabados existentes en la habitación considerarías permanentes, como gabinetes, azulejos o una chimenea de ladrillo. Inclúyelos en tu proceso de selección de colores. Por ejemplo, si la madera de los gabinetes de tu cocina tiene un matiz rojizo, asegúrate de que el color de pintura que elijas combine bien con ese tono.
Dale prioridad a las cosas grandes: el suelo, los muebles, las alfombras, las cortinas e incluso el arte, antes de elegir el color de la pintura.
2. Considera las dimensiones del espacio
Si la habitación es pequeña, lo mejor será elegir colores que no sean intensos; en estos casos siempre es mejor seleccionar tonos fríos que cálidos. Si quieres darle un giro y pintar con un color de acento, o un poco más llamativo, lo más recomendable es utilizarlo en las paredes perpendiculares a aquellas que tengan ventanas, para que la luz natural se refleje en ellas.
Los colores claros pueden hacer que un espacio pequeño parezca más abierto. Los colores oscuros pueden hacer que las superficies parezcan más cercanas, lo que da a las habitaciones grandes una sensación más íntima. También toma en cuenta que una habitación larga y estrecha parecerá más amplia si se utiliza un color ligeramente más oscuro en las paredes más cortas y un color más claro en las paredes más largas. Se puede hacer que un techo parezca más alto aplicando un color más claro, o más bajo con un color más oscuro.
3. Juega con la luz; natural, artificial, cálida, fría, etc.
No solo debes considerar el tamaño de las ventanas, también es importante considerar cuánta luz entra a la habitación, cuántas horas de luz le entran a la habitación cada día. Si tienes sol durante muchas horas al día, podrás elegir colores más oscuros, pero si entra solo claridad, es mejor seleccionar tonos neutros.
Además, recuerda que la iluminación cambia el aspecto de los colores de pintura, así que siempre prueba los colores de pintura en casa, en la habitación que vas a pintar, y míralos con diferentes luces en distintos momentos del día, antes de comprometerte a pintar toda la habitación.
También considera el tipo de iluminación de cada espacio; un color cálido o frío lo puede ser aún más con una luz LED de las mismas características. Por otra parte, los focos halógenos aportan una luz blanca que realza los tonos.
4. Empápate un poco de psicología del color
La influencia del color en una habitación lo es todo. Puede definir su ambiente; desde determinar si es lo suficientemente acogedora y relajante como para leer un libro o animada como para tener una conversación larga de sobremesa en la cena.
Para esto, piensa en cómo se utilizará la habitación. ¿El entorno es más social o privado? Para las áreas sociales de su hogar (comedores, cocinas y otros espacios habitables), los colores cálidos de las familias de amarillo y rojo son adecuados. En entornos más privados (dormitorios, baños y oficinas en el hogar), los azules, verdes y neutros más fríos tienen sentido.
5. Nunca mejor dicho: Para gustos colores
En gustos se rompen géneros. Al final, debes elegir colores que a ti te gusten y una gran manera de decidir es guiándote a través de la decoración que tiene cada espacio de tu hogar. Por ejemplo, si te gusta más el estilo minimalista o nórdico, con espacios poco recargados y visualmente ordenados, probablemente una paleta de colores fríos y claros, como el azul, el verde y el morado, vayan mejor con ese ambiente.
Si te gusta más una decoración repleta de elementos, entonces, los colores más intensos, como rojos, rosas, naranjas, quedarán perfectos en la atmosfera que busques.
